giovedì 28 settembre 2017

Una semana ha pasado, un aproximado de 170 horas desde que la ciudad que me vio nacer fue víctima de un movimiento telúrico de esos graves de los que mi ciudad tiene memoria. Recuerdo que siempre preguntaba de las experiencias de 1957 o de 1985 la curiosidad era mucha. Hoy gracias a que Dios lo dispuso así, mi experiencia no fue tan grave. El hecho es que hay muchos muertos, ninguno cercano y mi ciudad ya cambió, es otra.
Una semana desde que no veo a mis alumnos y ya los extraño... Al travieso de Pablo, a la quejumbrosa de Kelly y así a todos y ya sé que sólo es una semana pero el no saber que es de ellos me hace extrañarlos después de todo lo que sucedió, espero que los pueda ver pronto para que sigan llenando mis días de anécdotas y de inspiración para ser mejor cada día.

Y tengo la sensación de que apenas han pasado un par de horas, pero no, pasé de calificar horrores ortográficos a ser "multiusos". En todo este tiempo tuve la horrible sensación de perder a mi mamá, de saber que mis primos y amigos perdieron su casa, de ver edificios destrozados, hogares abandonados, escuelas cerradas y piedras regadas por las calles de mi ciudad, niños y adolescentes ayudando para donar víveres o acarrearlos dentro de los centros de acopio, preparar comida para brigadistas y voluntarios, ser voluntaria para lo que se ocupe, tocar casa por casa en mi colonia para pedir pet, ver enfermos en los pasillos de los hospitales, darme cuenta que los hospitales están rebasados...

Creo firmemente que lo que sucedió fue una pausa para nuestro acelerado ritmo de vida, para nuestra rutina diaria, para poder ver a la señora que va frente a nosotros en el transporte y percatarnos que va cargando una bolsa muy pesada. Que si eres obrero, motociclista, milenial o hijo de diputado igual eres mexicano e igual sentiste el mismo miedo de perder algo. Y todavía hay quienes no se dan cuenta... Fue un alto para recordarnos que México está lleno de vida, que las tortugas, los pericos, los gatos y los perros forman parte de nuestras vidas y nos permiten ser mejores seres humanos.

Hoy creo firmemente que debemos no sólo levantarnos si no ser mejores, no maldecir a todos en el periférico, recuerda que lo que deseas se te regresa, no creemos negatividad en el ambiente propiciemos la paz, no aventemos y lastimemos a los demás en el metro o en los conciertos, recordemos que todos poseemos un corazón que nos da vida y que puede estar sufriendo, detente un momento a pensar en el que no es igual a ti porque es otro pero tiene derecho a ser otro.

No te cases conmigo porque entonces te pediré que formemos una familia juntos. No te cases conmigo porque quizá tendrás que lidiar con...