El sabor del mango
De pequeña mi mamá siempre batalló para alimentarme, si ella hubiera sabido que el mango era la solución. Entonces mi mamá siempre me hubiera alimentado con mangos. Mi Gerber favorito obviamente era el de mango. Tanto me gusta el mango que mi primer correo electrónico decía chica mango.
Y es que el sabor del mango en mi boca es lo más delicioso que he podido saborear, ya sea en nieve, paleta, licuado o en mi último pastel de cumpleaños. Eso sí, amo su sabor puro y natural nada de chile, limón y sal que le dan otro sabor. Y no crean que le hago el feo, pero si me dieran a elegir lo prefiero mil veces en su estado natural, así como Dios decidió que lo probara al caer del árbol. En casa de mi tía siempre hay mangos y mis sobrinos ya no soportan el sabor a mango. Y es que mi tía además de tener cubetas llenas de mangos suele congelarlos para poder seguir haciendo agua de mango aunque no sea temporada. Lo que yo daría por probarlo todo el tiempo, lástima que estoy lejos de Colima y de su sabor a mango.